Metales como contaminantes en los alimentos

Introducción

Los metales como el arsénico, el cadmio, el plomo y el mercurio son compuestos químicos naturales. Pueden estar presentes en distintos niveles en el medio ambiente, por ejemplo, en el suelo, en el agua y en la atmósfera. Los metales también pueden aparecer como residuos en los alimentos debido a su presencia en el medio ambiente, como consecuencia de actividades humanas como la agricultura, la industria o las emisiones de escape de automóviles, o de la contaminación durante el procesamiento y el almacenamiento de los alimentos. Las personas pueden verse expuestas a estos metales en el medio ambiente o través de la ingesta de agua o alimentos contaminados. Su acumulación en el cuerpo puede provocar efectos nocivos con el tiempo.

Últimos datos

Papel de la EFSA

La EFSA ha recibido solicitudes de la Comisión Europea o de los Estados miembros para realizar evaluaciones del riesgo de diversos metales como contaminantes, como el arsénico, el cadmio, el cromo, el plomo, el mercurio, el níquel y el uranio. Este trabajo lo realiza la Comisión Técnica Científica de Contaminantes de la Cadena Alimentaria (Comisión Técnica CONTAM). La EFSA también colabora estrechamente con los Estados miembros y otros proveedores de datos para recabar datos sobre la incidencia de metales en alimentos y piensos.

Hitos

Febrero de 2015 La EFSA publica un dictamen científico sobre los riesgos para la salud humana derivados de la presencia de níquel en los productos alimenticios, especialmente en las verduras, y también en el agua potable. La EFSA establece el nivel seguro, denominado ingesta diaria tolerable (IDT), en 2,8 microgramos por kilogramo de peso corporal. Los expertos concluyen que la exposición alimentaria crónica actual al níquel es preocupante para la población general.

Enero de 2015 La EFSA publica una declaración sobre los riesgos y los beneficios del marisco, relacionada específicamente con la presencia de metilmercurio en los productos alimenticios. Limitar el consumo de especies de peces con un alto contenido de metilmercurio es la forma más eficaz de aprovechar los beneficios del pescado para la salud y, al mismo tiempo, minimizar los riesgos que plantea la exposición excesiva al metilmercurio.

Marzo de 2014 La EFSA actualiza su análisis sobre la incidencia de arsénico en los productos alimenticios en Europa. Los especialistas en datos de la Autoridad precisan sus cálculos de la exposición alimentaria crónica (a largo plazo) al arsénico inorgánico, que fue declarada por la EFSA inferior a la notificada anteriormente.

Marzo de 2014 La EFSA publica un dictamen científico sobre el riesgo para la salud humana derivado del cromo presente en los productos alimenticios, especialmente en los vegetales y en el agua potable embotellada. Los expertos de la EFSA establecen una ingesta diaria tolerable (IDT) de 0,3 miligramos por kilogramo de peso corporal por día de cromo III, que se produce de forma natural, es un nutriente esencial y la principal forma de cromo presente en los alimentos. La exposición alimentaria en todos los grupos de edad está muy por debajo de la IDT y, por tanto, no plantea problemas de salud pública.

Los estudios en animales indican que las concentraciones elevadas de cromo VI pueden causar cáncer; por consiguiente, la Comisión Técnica no estableció un nivel seguro («IDT») para el cromo VI. El cromo VI suele producirse en procesos industriales y a veces se encuentra en el agua potable.

Los expertos de la EFSA han llegado a la conclusión de que existe preocupación por la ingesta media de cromo VI a través del agua potable para los lactantes, pero escasa preocupación por todos los demás grupos de edad. Las exposiciones superiores a la media en algunos grupos, especialmente en lactantes, niños pequeños y otros niños, podrían suponer un problema, pero estas estimaciones están limitadas por la disponibilidad de datos.

2011 Tras una evaluación del cadmio realizada por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), la EFSA vuelve a evaluar la IST de 2,5 µg/kg de p.c. establecida en 2009 y concluye que sigue siendo adecuada.

La exposición alimentaria media actual al cadmio de los adultos está cerca de la IST, y la exposición de algunos subgrupos, como niños, vegetarianos y personas que viven en zonas muy contaminadas, podría superar la IST. El riesgo de efectos adversos para una persona a la exposición alimentaria actual es reducido, porque la IST no se basa en la lesión renal real, sino en un indicador precoz de alteraciones de la función renal que indica una posible lesión renal en etapas posteriores de la vida. Los expertos reafirman sus conclusiones anteriores de que es improbable que se produzcan efectos adversos en una persona a la actual exposición alimentaria, pero es necesario reducir la exposición al cadmio a nivel de la población.

Octubre de 2009 La EFSA adopta un dictamen sobre el arsénico en los alimentos, centrado principalmente en el arsénico inorgánico, que es la forma más tóxica en la que puede presentarse el arsénico. Los expertos recomendaron reducir la exposición al arsénico inorgánico.

Marzo de 2009 La EFSA lleva a cabo una evaluación del riesgo en el ámbito de la exposición alimentaria al uranio en los productos alimenticios, en particular en el agua mineral, y aconseja sobre la IDT para el uranio. El dictamen se centra en la toxicidad química del uranio.

La EFSA llega a la conclusión de que la exposición alimentaria media a uranio para la población en general y para los consumidores de toda Europa está actualmente por debajo de la IDT. En zonas específicas donde las concentraciones de uranio en el agua potable son altas, las estimaciones de exposición están próximas, pero aún por debajo de la IDT. En el caso de los lactantes alimentados con un preparado para lactantes con agua que contiene uranio, la exposición en relación con el peso corporal puede ser hasta tres veces superior a la de los adultos.

Abril de 2010 La EFSA publica un dictamen sobre los posibles riesgos para la salud relacionados con la presencia de plomo en los alimentos. Los expertos consideran que los cereales, las hortalizas y el agua del grifo son los que más contribuyen a la exposición alimentaria al plomo de la mayoría de los europeos. Concluyen que los niveles actuales de exposición al plomo suponen un riesgo poco significativo para la salud de la mayoría de los adultos, pero existe una preocupación potencial por los posibles efectos del desarrollo neurológico en los fetos, los lactantes y los niños.

Marco de la UE

Los principios de la legislación de la UE sobre contaminantes en los productos alimenticios se recogen en el Reglamento (CE) n.o 315/93:

  • Queda prohibida la puesta en el mercado de productos alimenticios que contengan contaminantes en proporciones inaceptables respecto de la salud pública y en particular desde el punto de vista toxicológico.
  • Los contaminantes deberán mantenerse al mínimo nivel posible mediante prácticas correctas recomendadas.
  • Deben fijarse límites máximos para determinados contaminantes con el fin de proteger la salud pública.

El Reglamento (CE) n.o 1881/2006 fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios, como plomo, cadmio, mercurio y estaño inorgánico. No incluye las sustancias radiactivas. El Reglamento (CE) n.o 333/2007 establece los métodos de muestreo y análisis para el control oficial de los niveles máximos de estos metales. El seguimiento de los residuos de elementos químicos en los alimentos de origen animal se especifica en la Directiva 96/23/CE del Consejo.

Véase también

Legislación de la UE sobre contaminantes – Comisión Europea