Sustancias químicas en los alimentos

Introducción

Las sustancias químicas son los componentes esenciales de todo cuanto hay el mundo. Toda la materia viva, incluidas las personas, los animales y las plantas, consta de sustancias químicas. Todos los alimentos están compuestos de sustancias químicas. Las sustancias químicas de los alimentos son en gran medida inofensivas y a menudo deseables: por ejemplo, nutrientes como los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas y la fibra constan de compuestos químicos. Muchas de tales sustancias se producen de forma natural y contribuyen a completar la dieta y a conformar nuestra experiencia culinaria.

Sin embargo, las sustancias químicas pueden poseer diversas propiedades toxicológicas, algunas de las cuales pueden causar efectos en seres humanos y animales. Aquellas, por lo general, no son nocivas a menos que estemos expuestos a ellas durante mucho tiempo y en niveles altos. Los científicos ayudan a protegernos contra estos efectos nocivos estableciendo unos niveles seguros. Este asesoramiento científico sirve de base para los responsables de la adopción de decisiones que regulan el uso de sustancias químicas en los alimentos o tratan de limitar su presencia en la cadena alimentaria.

Visión general

Las sustancias químicas pueden desempeñar una función importante en la producción y la conservación de alimentos. Los aditivos alimentarios pueden, por ejemplo, prolongar la vida útil de los alimentos; otros, como los colorantes, pueden hacer que los alimentos sean más atractivos. Los aromatizantes se utilizan para potenciar el sabor de los alimentos. Los complementos alimenticios se utilizan como fuentes de nutrientes.

Los materiales de envasado de alimentos y recipientes como botellas, tazas y platos, utilizados para mejorar la manipulación y el transporte de los alimentos, pueden contener sustancias químicas como el plástico, cuyos componentes pueden migrar a los alimentos. Es posible que se hayan utilizado otras sustancias químicas para combatir enfermedades en animales de explotación o en cultivos, o bien es posible que aquellas se encuentren en los alimentos de resultas de un proceso de producción como el calentamiento o la cocción o de un tratamiento de descontaminación.

Ciertos vegetales y hongos producen de forma natural toxinas que pueden contaminar los cultivos y representar un problema de sanidad humana y animal. Las personas también pueden verse expuestas a compuestos químicos naturales y artificiales presentes en diversos niveles en el medio ambiente, por ejemplo, en el suelo, el agua y la atmósfera. Cabe citar, a modo de ejemplo, contaminantes industriales como las dioxinas y los PCB. Puede haber diversos metales presentes en el medio ambiente de forma natural o como resultado de la actividad humana.

Actividades

La EFSA realiza evaluaciones del riesgo referidas a una amplia gama de sustancias, incluidas las que se añaden deliberadamente a los alimentos y piensos, los residuos químicos que pueden estar presentes en los alimentos y piensos de resultas de los procesos de producción, distribución, envasado o consumo y los que pueden estar presentes por contacto con el medio ambiente.

Ingredientes alimentarios regulados

Ciertas sustancias químicas se añaden a los alimentos por diversas razones técnicas, como mejorar su sabor o su vida útil o potenciar su valor nutricional.

Residuos de la cadena alimentaria

En ocasiones, los alimentos incorporan de forma no deliberada trazas de sustancias químicas como residuos de plaguicidas o aditivos utilizados en la alimentación animal por causa de los métodos de producción y preparación de los alimentos. Trazas de sustancias químicas procedentes de envases y de otros materiales que entran en contacto con los alimentos también pueden terminar involuntariamente en aquellos.

Contaminantes en alimentos y piensos

Compuestos químicos naturales, como metales y nitratos, pueden estar presentes en diversas concentraciones en el medio ambiente, es decir, en el suelo, el agua y la atmósfera. También pueden aparecer como residuos en los alimentos debido a su presencia como contaminantes ambientales, de resultas de actividades humanas como la agricultura, la industria o los gases de escape de automóviles, o como resultado de proceso de elaboración de alimentos como la cocción a alta temperatura. Las personas pueden verse expuestas a ellos en el entorno o mediante la ingesta de agua o alimentos contaminados.

Papel

La EFSA ofrece asesoramiento científico en forma de evaluaciones del riesgo y otra asistencia técnica sobre sustancias químicas presentes en los alimentos y piensos a los gestores del riesgo de la Unión Europea (Comisión Europea, Parlamento Europeo, Estados miembros). Los gestores del riesgo tienen en cuenta el asesoramiento científico de la EFSA, junto con otros factores, al tomar decisiones sobre la seguridad de estas sustancias para la salud humana y animal y para el medio ambiente.

  • Autorización de comercialización de sustancias químicas utilizadas en la cadena alimentaria. Antes de que las sustancias químicas puedan autorizarse en la UE para su uso en alimentos y piensos, la EFSA lleva a cabo evaluaciones del riesgo rigurosas para determinar qué sustancias pueden utilizarse con seguridad y en qué niveles.
  • También se llevan a cabo evaluaciones del riesgo en relación con contaminantes que se consideran problemáticos para la salud humana o animal. Los gestores del riesgo podrán adoptar medidas para limitar la exposición humana y animal a tales sustancias si la EFSA indica la existencia de un posible efecto en la salud.

Preguntas frecuentes

1. ¿Por qué hay sustancias químicas en los alimentos?

Todos los alimentos, la materia viva y, de hecho, nuestros propios cuerpos están compuestos de sustancias químicas. Muchas de las sustancias químicas que se encuentran en los alimentos son naturales e incluyen nutrientes como carbohidratos, proteínas, grasas, fibra y gran cantidad de elementos y compuestos distintos.

Las sustancias químicas pueden desempeñar una función importante en la producción y la conservación de alimentos. Los aditivos alimentarios pueden, por ejemplo, prolongar la vida útil de los alimentos o hacer que estos sean más atractivos, como sucede en el caso de los colorantes. Los aromatizantes se utilizan para potenciar el sabor de los alimentos. Los materiales de envasado de alimentos y recipientes como botellas, tazas y platos pueden contener sustancias químicas como el plástico, cuyos componentes pueden migrar a los alimentos. Es posible que se recurra a otras sustancias químicas para combatir enfermedades en animales de granja o cultivos.

Todas las sustancias químicas autorizadas para su uso en alimentos deben someterse en primer lugar a una evaluación del riesgo exhaustiva para garantizar su seguridad. El posible efecto de estas sustancias químicas en nuestra salud y seguridad dependerá de nuestro nivel de exposición a ellas a través, por ejemplo, de los alimentos que comemos o de otras fuentes de exposición ambiental. Por este motivo, los organismos reguladores realizan evaluaciones estrictas del riesgo de todas las sustancias químicas propuestas para su uso en los alimentos, con el fin de determinar qué sustancias pueden utilizarse y en qué niveles. Esto garantiza que el uso de sustancias químicas en los alimentos o en los cultivos (por ejemplo, plaguicidas) no tenga efectos adversos en la salud animal y humana ni en el medio ambiente.

Las personas también pueden verse expuestas a compuestos químicos naturales y artificiales presentes en diversos niveles en el medio ambiente, por ejemplo, contaminantes ambientales tales como dioxinas y PCB presentes en el suelo, el agua y la atmósfera. La presencia de estas sustancias en el organismo puede producir efectos nocivos con el tiempo. Por consiguiente, organismos de evaluación del riesgo como la EFSA también evalúan los posibles efectos adversos para la salud derivados de la exposición a estas sustancias químicas ambientales, que también pueden encontrarse en los alimentos.

2. ¿Qué papel desempeña la EFSA en la evaluación de la seguridad de las sustancias químicas en los alimentos?

La Unión Europea cuenta con un sistema regulador sólido para proteger a los consumidores frente a los posibles riesgos relacionados con las sustancias químicas presentes en los alimentos.

La EFSA desempeña un papel importante en este sistema. La Autoridad, en su calidad de asesor de riesgos, ofrece asesoramiento científico independiente para asistir a los gestores del riesgo (instituciones y Estados miembros de la UE) en la definición de marcos reglamentarios adecuados y en la adopción de decisiones para proteger a los consumidores. Tales actividades pueden entrañar la adopción o revisión de la legislación europea sobre seguridad alimentaria o la decisión de aprobar sustancias reguladas como plaguicidas y aditivos alimentarios y, en tal caso, en qué alimentos o cultivos y en qué niveles.

En la evaluación del riesgo de sustancias químicas en los alimentos participan varias Comisiones Técnicas Científicas de la EFSA, formadas por expertos de toda Europa, y varias unidades de la Autoridad. Se encargan del trabajo de evaluación del riesgo de la EFSA, incluida la provisión de dictámenes científicos a petición de los gestores del riesgo o por iniciativa propia.

  • La Comisión Técnica ANS se ocupa de cuestiones relativas a la seguridad del uso de aditivos alimentarios, fuentes de nutrientes y otras sustancias añadidas deliberadamente a los alimentos, excluidos los aromatizantes y las enzimas.
  • La Comisión Técnica CEF se ocupa de cuestiones relativas a la seguridad del uso de materiales en contacto con alimentos, enzimas, aromatizantes y coadyuvantes tecnológicos, así como de cuestiones relacionadas con la seguridad de los procesos.
  • La Comisión Técnica FEEDAP se ocupa de los aditivos y productos o sustancias utilizados en los piensos para animales.
  • La Comisión Técnica PPR se ocupa de los productos fitosanitarios (comúnmente conocidos como plaguicidas) y de sus residuos.
  • Además, la Unidad de Plaguicidas es responsable de la revisión inter pares de la UE de los principios activos utilizados en los productos fitosanitarios y de las tareas relacionadas con el establecimiento de los límites máximos de residuos (LMR) de estos productos.
  • La Comisión Técnica CONTAM ofrece asesoramiento científico sobre contaminantes, sustancias indeseables y residuos de sustancias no autorizadas en la cadena alimentaria de los que no se encargan las demás comisiones técnicas.

3. ¿Cómo evalúa la EFSA la seguridad de las sustancias químicas en los alimentos?

El asesoramiento de la EFSA ayuda a fundamentar las decisiones y políticas de los gestores del riesgo, por lo que la EFSA lleva a cabo gran parte de su trabajo en respuesta a las solicitudes de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE, aparte de emprender por iniciativa propia sus propias actividades científicas.

El cometido principal de la EFSA consiste en llevar a cabo evaluaciones científicas de los riesgos vinculados a los posibles peligros asociados a la cadena alimentaria, incluidos los posibles riesgos que plantean las sustancias químicas en los alimentos. La etapa de evaluación es la parte principal de la evaluación del riesgo. Aquella la llevan a cabo expertos científicos encargados de emitir dictámenes sobre cuestiones específicas. Su trabajo consiste en la revisión de datos pertinentes, entre los que se incluyen los resultados de la experimentación con animales y, en la medida de lo posible, observaciones en seres humanos. Con respecto a las sustancias reguladas, los expertos revisan las solicitudes presentadas por el sector (como las de los fabricantes de alimentos o piensos). Estas solicitudes deben elaborarse de conformidad con los requisitos de datos establecidos en los documentos de orientación de la EFSA, en los que se describe la metodología de evaluación del riesgo seguida por los grupos de expertos de la Autoridad. Al examinar las solicitudes del sector, los expertos evalúan toda la información y los datos disponibles para determinar qué riesgo supone, si lo hubiera, y en qué cantidades la sustancia puede suponer un riesgo para la salud humana y animal, y en su caso, para el medio ambiente.

4. ¿Qué se entiende por ingesta diaria admisible (IDA)?

La ingesta diaria admisible (o IDA) es la cantidad de una sustancia específica (por ejemplo, un aditivo alimentario o un residuo de plaguicida) presente en los alimentos o el agua potable que puede ingerirse a diario durante toda la vida sin que ello comporte un riesgo apreciable para la salud.

Las IDA se expresan en función del peso corporal, habitualmente en miligramos (de la sustancia) por kilogramo de peso corporal al día.

Las IDA se basan en un examen científico de todos los datos toxicológicos disponibles en el momento de que se trate sobre una sustancia química específica, incluidos ensayos a largo plazo en animales para determinar el nivel sin efecto adverso observado (NOAEL). Se trata de la mayor concentración o cantidad de una sustancia, detectada mediante observación o experimentación, que no produce efectos adversos detectables en la población expuesta.

El NOAEL está escalado con arreglo a un factor de seguridad, convencionalmente de 100, al objeto de tener en cuenta las diferencias entre los animales de ensayo y los seres humanos (factor de 10) y las posibles diferencias de sensibilidad entre seres humanos (otro factor de 10).

La superación ocasional de la IDA no supone necesariamente un motivo de preocupación como tal, ya que la IDA tiene en cuenta la exposición diaria de una sustancia a lo largo de toda la vida.

5. ¿Es la ingesta diaria tolerable (IDT) lo mismo que la IDA?

Son similares pero no iguales. Las IDA se refieren a sustancias químicas que se añaden deliberadamente a un producto o ingrediente o que pueden encontrarse en los alimentos después, por ejemplo, del tratamiento de cultivos con pulverizadores de plaguicidas o agentes antifúngicos. Por otro lado, una ingesta diaria tolerable (IDT) es una estimación de la cantidad de un contaminante químico al que podemos estar expuestos a través de la contaminación ambiental y que, cuando se encuentra en los alimentos, puede ingerirse a diario a lo largo de toda la vida sin suponer un riesgo importante para la salud. La exposición a estos contaminantes, aunque no deseable, puede no ser evitable, ya que algunos de ellos se encuentran en los alimentos como consecuencia de la contaminación ambiental (por ejemplo, plomo, dioxinas, etc.).

Esta medida también puede expresarse en términos de la ingesta semanal tolerable (IST) de una sustancia.

6. ¿Cómo puede asegurarse la EFSA de que aplica las mejores metodologías científicas cuando lleva a cabo su evaluación del riesgo?

La EFSA recurre a métodos reconocidos internacionalmente en sus evaluaciones del riesgo para ayudar a proteger la salud de los consumidores y de los animales y el medio ambiente.

La EFSA ha desarrollado un conjunto exhaustivo de buenas prácticas de evaluación del riesgo con el fin de orientar a los expertos de su Comité Científico y sus Comisiones Técnicas Científicas y para ayudar a garantizar que los dictámenes de la Autoridad se atengan a las normas científicas más rigurosas.

El Comité Científico es responsable de la coordinación general necesaria para garantizar la coherencia de los dictámenes científicos emitidos por las distintas Comisiones Técnicas Científicas. Se centra en el desarrollo de metodologías armonizadas de evaluación del riesgo en los ámbitos en los que los enfoques de la UE no están definidos aún.

El Comité Científico también ha establecido orientaciones para la EFSA y sus Comisiones Técnicas con respecto a la transparencia de sus evaluaciones del riesgo. En aras de la transparencia, las evaluaciones del riesgo de la EFSA deben ser comprensibles y utilizar procedimientos y terminología normalizados. Aparte de los demás requisitos, también deben documentarse todos los datos utilizados, su origen, su calidad y pertinencia y las hipótesis de las que parten los expertos en su análisis de tales datos. Es importante señalar que las evaluaciones del riesgo deben indicar claramente lo que se conoce y lo que se desconoce, destacándose los ámbitos de incertidumbre científica, incluidas las lagunas en la base de datos y pruebas.

Por supuesto, la ciencia no permanece inmóvil. La EFSA está inmersa en una perpetua búsqueda de buenas prácticas de evaluación del riesgo y desarrolla orientaciones, recomendaciones y procesos nuevos para mejorar sus metodologías.

7. ¿Evalúa la EFSA aditivos alimentarios como los colorantes alimentarios?

Según un Reglamento adoptado por la Comisión Europea en 2008, todos los aditivos alimentarios deben someterse a la evaluación de la seguridad de la EFSA antes de que puedan ser autorizados por los gestores del riesgo de la UE. La misma legislación exige asimismo que la EFSA vuelva a evaluar todos los aditivos alimentarios autorizados para su uso en la UE antes del 20 de enero de 2009, utilizando para ello métodos de evaluación del riesgo actuales. La Comisión ha fijado plazos para reevaluar diversos grupos de aditivos, incluidos los colorantes alimentarios, los edulcorantes, los conservantes, etc. El plazo de todas estas reevaluaciones expira el 31 de diciembre de 2020, aunque se han completado ya muchas de ellas.

También puede exigirse a la EFSA que responda a solicitudes ad hoc de la Comisión Europea referidas a la evaluación de determinados aditivos alimentarios, a la luz de la nueva información científica o de las condiciones de uso cambiantes, o bien que conceda prioridad a determinado trabajo.

En 2007, por ejemplo, la EFSA evaluó el efecto de las mezclas de determinados colorantes alimentarios y el conservante benzoato sódico en el comportamiento infantil tras la publicación de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Southampton en el Reino Unido. Los científicos de la EFSA, con la ayuda de expertos en comportamiento, psiquiatría infantil, alergias y estadística, concluyeron que el estudio aportaba pruebas inconcluyentes de que las mezclas de aditivos sujetas a ensayo tuvieran un efecto leve en la actividad y la atención de ciertos niños.

En otro caso, la EFSA revisó las IDA establecidas previamente en relación con un grupo de cuatro colorantes de caramelo y estableció un grupo de IDA que comprendía los cuatro. La Comisión Técnica examinó asimismo la seguridad de ciertos subproductos resultantes de la fabricación de estos colorantes y recomendó mantener sus niveles en los colorantes de caramelo tan bajos como fuera tecnológicamente posible.

8. ¿Ha llevado a cabo la EFSA algún trabajo sobre edulcorantes artificiales recientemente?

La EFSA evalúa la seguridad de los edulcorantes artificiales.

En diciembre de 2013, la EFSA publicó su evaluación integral del riesgo asociado al aspartamo.

La Comisión Técnica ANS también ha sometido a examen recientemente a los glucósidos de esteviol, edulcorantes extraídos de las hojas de la planta de estevia. En un dictamen publicado en abril de 2010, se llegó a la conclusión de que estas sustancias no son genotóxicas (no dañan el material genético de las células) ni carcinógenas y se estableció una IDA de 4 mg por kg de peso corporal al día. Tras la presentación una solicitud de la Comisión Europea en enero de 2011, la EFSA procedió a revisar su evaluación previa de la exposición de los consumidores a estos edulcorantes, basándose en los niveles de uso revisados propuestos por los solicitantes. La EFSA concluyó que, aunque las estimaciones revisadas de la exposición fueran ligeramente inferiores a las del dictamen de abril de 2010, los adultos y los niños que fueran grandes consumidores de alimentos que contengan estos edulcorantes podrían seguir superando la IDA establecida por la Comisión Técnica si los edulcorantes se utilizaran en sus concentraciones máximas.

9. ¿Qué sucede con los aromatizantes utilizados en los alimentos? ¿Son seguros?

Los aromatizantes cuentan con un dilatado historial de uso seguro y se utilizan en cantidades comparativamente pequeñas para que la exposición de los consumidores sea relativamente baja.

El marco reglamentario de los aromatizantes alimentarios está ahora armonizado en toda la UE y las evaluaciones del riesgo de la EFSA asisten a la Comisión Europea y a los Estados miembros en el establecimiento de una lista de sustancias aromatizantes que pueden utilizarse en la Unión.

En 2010, la Comisión Técnica de Materiales en Contacto con Alimentos, Enzimas, Aromatizantes y Auxiliares Tecnológicos (Comisión Técnica CEF) completó la primera etapa de una revisión exhaustiva de la seguridad de 2 067 sustancias aromatizantes utilizadas en la UE.

10. ¿Ha expresado la Comisión Técnica alguna preocupación a propósito de los aromatizantes?

La Comisión Técnica determinó que la mayoría de las sustancias aromatizantes (1 667) no plantea problemas de seguridad. La EFSA ha solicitado a los fabricantes que faciliten más datos sobre unas 400 sustancias. La EFSA reevaluará tales sustancias una vez que haya recibido los datos solicitados.

En 2009, la Comisión Técnica completó asimismo la primera revisión de la seguridad de 11 aromas de humo utilizados en la UE. Dos de los aromas de humo no se consideraron problemáticos desde el punto de vista de la seguridad. Sin embargo, los expertos llegaron a la conclusión de que la utilización de ocho aromas de humo en los usos y niveles de uso propuestos podría suponer un problema de seguridad debido a los bajos márgenes de seguridad conexos. Además, basándose en los datos disponibles, los expertos no pudieron descartar problemas relacionados con la posible genotoxicidad (daño del material genético de las células) de uno de estos ocho aromas de humo ni pudieron evaluar la seguridad de otro de ellos debido a la falta de datos suficientes.

Basándose en el trabajo de la EFSA, la Comisión Europea establecerá una lista de aromas de humo autorizados para su uso en alimentos.

11. ¿Se ha dado el caso de que una evaluación haya conllevado la retirada del mercado algún aditivo alimentario?

Sí, las recomendaciones de la EFSA pueden dar lugar a una prohibición. Por ejemplo, en 2007, los expertos de la EFSA señalaron que colorante alimentario rojo 2G (E 128), cuyo uso estaba permitido en ciertos embutidos de desayuno y carne de hamburguesa, planteaba posibles problemas de salud, ya que se comprobó que era carcinógeno y genotóxico en animales. El mes siguiente a la adopción de la recomendación de la EFSA, la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE suspendieron el uso de este colorante en los alimentos.

12. ¿Evalúa la EFSA la seguridad de los materiales en contacto con alimentos?

Los materiales en contacto con alimentos son los materiales y objetos fabricados para entrar en contacto con alimentos, incluidos envases, equipos de cocina, cubertería y vajilla. La seguridad de estos materiales precisa de una evaluación, ya que las sustancias químicas pueden transferirse de ellos a los alimentos.

Un ejemplo destacado es el bisfenol A (BPA). El BPA es una sustancia química que se utiliza principalmente junto con otros productos químicos para fabricar plásticos y resinas empleados a su vez en la fabricación de recipientes para alimentos, como botellas de bebidas retornables, vajilla (platos y tazas) y recipientes de almacenamiento.

La EFSA actualizó sus recomendaciones sobre el BPA en septiembre de 2010. Tras una revisión detallada y exhaustiva de la bibliografía científica reciente y de los estudios sobre la toxicidad del BPA en dosis bajas, los científicos de la Comisión Técnica CEF de la EFSA llegaron a la conclusión de que no habían sido capaces de identificar ningún dato nuevo que les condujera a revisar la IDT actual del BPA de 0,05 mg/kg de peso corporal establecida por la Autoridad en su dictamen de 2006 y confirmada en su dictamen de 2008. La Comisión Técnica señaló asimismo que los datos disponibles entonces no aportaban pruebas convincentes de la toxicidad neurocomportamental del BPA.

Un miembro de la Comisión Técnica expresó una opinión minoritaria, en la que afirmaba que ciertos estudios recientes apuntaban a incertidumbres asociadas a efectos adversos en la salud en consumos por debajo del nivel utilizado para determinar la IDT actual. Aunque el miembro de la Comisión Técnica se mostró de acuerdo con el resto del dictamen general de aquella en que tales estudios no podían utilizarse para establecer una IDT más baja, el experto recomendó que la actual se convirtiera en una IDT temporal.

Habida cuenta de la incertidumbre científica y para reducir aún más la exposición de los lactantes al BPA, la Comisión Europea consideró necesario y apropiado prohibir la fabricación en la UE de biberones de plástico para lactantes que contuvieran BPA a partir del 1 de marzo de 2011.

En noviembre de 2011, tras una revisión preliminar de las nuevas publicaciones procedentes de la supervisión continua de la bibliografía científica efectuada por la EFSA, la Comisión Técnica CEF publicó una declaración en la que confirmaba que reconsideraría su dictamen sobre el BPA una vez hubiera concluido la evaluación de nuevos estudios y después de que, en 2012, se dispusiera de nuevos datos procedentes de los estudios de consumo en dosis bajas que se estaban llevando a cabo en los Estados Unidos (EE.UU.).

13. ¿Cómo se protege a los consumidores de la UE de los posibles efectos nocivos de los plaguicidas y sus residuos?

La UE cuenta con un largo historial de legislación adoptada con el fin de proteger a consumidores, operarios tales como los trabajadores agrícolas, animales y al medio ambiente frente a cualquier efecto adverso que puedan causar los plaguicidas y sus residuos.

Desde agosto de 2002, la EFSA se encarga de la revisión inter pares en la UE de las evaluaciones del riesgo asociados a las sustancias activas utilizadas en productos fitosanitarios.

En relación con cada sustancia, los expertos de un Estado miembro elaboran un proyecto inicial de evaluación del riesgo. Esta evaluación se somete a una revisión inter pares que lleva a cabo la EFSA, en cooperación con todos los Estados miembros, con el fin de garantizar los niveles de protección más altos posibles.

La EFSA redacta conclusiones que resumen los resultados del proceso de revisión inter pares, los cuales se envían a la Comisión Europea.

La Comisión Europea y los Estados miembros de la UE adoptan la decisión de incluir o no una sustancia activa en la lista de sustancias activas autorizadas en la UE.

La EFSA también es responsable de proponer límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas.

14. ¿Qué son los límites máximos de residuos (LMR)?

Los consumidores están expuestos a plaguicidas, dado que estos pueden encontrarse en pequeñas cantidades en los cultivos cosechados. Estas cantidades se denominan residuos de plaguicidas.

Los LMR son los niveles máximos de residuos de plaguicidas que se toleran legalmente en los alimentos o piensos. Deben ser seguros para todos los consumidores y se fijan en un nivel lo más bajo posible para proteger a consumidores vulnerables como los niños. Los LMR se basan en buenas prácticas agrícolas, es decir, en la cantidad mínima de plaguicida necesaria para proteger los cultivos.

Los LMR se establecen en relación con una amplia gama de alimentos, como frutas y hortalizas, y también a propósito de productos animales, como la leche, y suelen aplicarse al producto comercializado.

Estos niveles están sujetos a una constante revisión y, si aparecen nuevos datos indicativos de un posible riesgo, pueden reducirse para reducir asimismo la exposición de operarios y consumidores o del medio ambiente.

15. ¿Cuál es la situación en Europa con respecto a los residuos de plaguicidas en los alimentos?

Los Estados miembros controlan el cumplimiento de los LMR de los plaguicidas presentes en los alimentos y piensos y presentan los resultados a la Comisión y a la EFSA. A continuación, la EFSA elabora un informe anual que ofrece una visión general de los residuos de plaguicidas en los alimentos observados en toda la UE y evalúa la exposición de los consumidores a través de la dieta. Los resultados sirven de base para que los responsables de la toma de decisiones puedan considerar la adopción de medidas de gestión nuevas o revisar las ya adoptadas.

En el último informe (basado en las cifras de 2008) se observó que el 96,5 % de las muestras se situaba dentro de los LMR. La mayoría del 3,5 % restante de muestras que superaron los LMR se detectaron en alimentos importados a la UE. En total, se analizaron más de 70 000 muestras de casi 200 tipos diferentes de alimentos en busca de residuos de plaguicidas.

16. ¿Está examinando la EFSA el posible riesgo de exposición a mezclas de sustancias químicas, lo que en ocasiones se denomina «efecto cóctel»?

Sí, la EFSA está trabajando en perfeccionar las metodologías de evaluación para evaluar los posibles riesgos de exposición simultánea a sustancias químicas presentes en la dieta. La EFSA está trabajando junto a organismos reguladores, científicos y responsables de la formulación de políticas en Europa y en todo el mundo para mejorar las metodologías de evaluación de este tipo de riesgos. Estas metodologías proporcionarán a los evaluadores del riesgo nuevas herramientas para medir posibles efectos combinados derivados de la exposición a múltiples sustancias químicas.

En el ámbito de los plaguicidas, el trabajo de la EFSA examina grupos de plaguicidas que presentan una estructura química y un mecanismo de acción similares para determinar si su repercusión en la salud humana debe evaluarse de forma colectiva y no exclusivamente individual. En el marco de su trabajo en curso en este campo, la Comisión Técnica de Productos Fitosanitarios y sus Residuos (PPR) de la EFSA seleccionó algunos plaguicidas del grupo de los fungicidas triazólicos para analizar posibles metodologías de evaluación de los efectos acumulativos de la exposición a través de los alimentos.

La EFSA también está llevando a cabo este trabajo en relación con otras sustancias químicas presentes en los alimentos, como aditivos alimentarios, contaminantes y materiales destinados a entrar en contacto con alimentos.

17. ¿Examina la EFSA la contaminación ambiental de los alimentos?

Compuestos químicos naturales, como metales y nitratos, pueden estar presentes en diversas concentraciones en el medio ambiente, es decir, en el suelo, el agua y la atmósfera. También pueden aparecer como residuos en los alimentos debido a su presencia como contaminantes ambientales, de resultas de actividades humanas como la agricultura, la industria o los gases de escape de automóviles o la contaminación durante la transformación o el almacenamiento de alimentos. Las personas pueden verse expuestas a ellos en el entorno o mediante la ingesta de agua o alimentos contaminados. Su acumulación en el cuerpo puede provocar efectos nocivos con el tiempo.

En 2009, la Comisión Técnica CONTAM de la EFSA llevó a cabo una evaluación del riesgo de la presencia de cadmio en los alimentos y estableció una ingesta semanal tolerable (IST) de 2,5 microgramos por kilogramo de peso corporal (µg/kg de pc). Los alimentos son la principal fuente de exposición al cadmio para la población general no fumadora. El cadmio es un metal que puede absorberse a través de las raíces de las plantas y acumularse en hojas, frutas y semillas comestibles o en tejidos animales destinados al consumo humano.

En 2011, la Comisión Técnica CONTAM confirmó sus conclusiones anteriores con respecto a la IST relativa al cadmio. Los expertos volvieron a confirmar que, aunque es improbable que se produzcan efectos adversos en una persona a través de la exposición alimentaria actual, es necesario reducir la exposición al cadmio a escala poblacional.

La EFSA también ha asesorado a propósito de la presencia de nitratos en los vegetales. Los nitratos son compuestos naturales presentes en las verduras, cuyo consumo puede contribuir significativamente a la exposición alimentaria a tales compuestos.

La Comisión Técnica CONTAM de la EFSA publicó en 2010 una declaración sobre los posibles efectos agudos del nitrato en la salud de lactantes y niños de corta edad que consumen espinacas y lechuga. La Comisión Técnica concluyó que los niveles de nitrato en estas verduras no resultan problemáticos para la salud de la mayoría de los niños. Sin embargo, también indicó que los lactantes y niños de uno a tres años de edad que consumen grandes cantidades de espinacas con unos niveles de nitrato elevados podrían alcanzar, en determinadas ocasiones, unos niveles de ingesta en los que no cabría descartar un riesgo de metahemoglobinemia (o «síndrome del bebé azul», un trastorno que reduce el aporte de oxígeno al organismo).

18. ¿Qué sucede si existe el temor de que se haya producido una contaminación química imprevista en la cadena alimentaria?

Cuando se detecta un nuevo peligro en la cadena alimentaria –por ejemplo, los casos recientes de contaminación por dioxinas de la carne de cerdo o la melamina presente en diversos alimentos–, los científicos deben evaluar rápidamente quién está expuesto, a través de qué alimentos y en qué niveles. El objetivo consiste en proporcionar una evaluación del riesgo rápida y fiable y ayudar a los gestores del riesgo a adoptar las medidas adecuadas para proteger a los consumidores.

Por ejemplo, en diciembre de 2008, la EFSA prestó asistencia científica y técnica urgente a la Comisión Europea acerca de los riesgos para la salud humana vinculados al descubrimiento de la contaminación por dioxinas en la carne de cerdo irlandesa.

El asesoramiento de la EFSA permitió que la Comisión Europea y los Estados miembros decidieran qué condiciones debían cumplirse para que los productos alimenticios volvieran a comercializarse. Este procedimiento de reacción rápida muestra hasta qué punto la cooperación entre los Estados miembros, la EFSA y la Comisión Europea puede funcionar en beneficio tanto de los consumidores como del sector.

Además, en 2008, tras la detección de leche en polvo contaminada con melamina en China, la Comisión Europea pidió a la EFSA que ofreciera asesoramiento científico urgente sobre los riesgos para la salud humana derivados de la posible presencia de melamina en alimentos como el chocolate y las galletas.

El asesoramiento de la EFSA se impartió en un plazo de menos de cinco días laborables y ayudó a fundamentar las medidas adoptadas por la Comisión Europea para proteger a los consumidores, lo que incluyó la prohibición de todos los productos para lactantes y niños de corta edad que contuvieran leche procedente de China.

Para más información sobre solicitudes urgentes de asesoramiento científico, véase:

19. ¿Cómo garantiza la EFSA la independencia de su asesoramiento científico?

La política de la EFSA sobre declaraciones de intereses es una de las más rigurosas en vigor en el mundo. La EFSA aplica un sólido conjunto de mecanismos y procesos de trabajo internos para proteger la independencia del trabajo científico de sus expertos.

Todos los expertos están obligados a presentar y mantener actualizada una declaración de intereses anual por cada grupo de la EFSA del que sean miembros. La EFSA reconoce que unos conocimientos científicos de alta calidad se basan de manera inherente en la experiencia previa. También reconoce que tener un interés no entraña necesariamente que exista un conflicto de intereses.

Los miembros del Comité Científico de la EFSA, de las comisiones técnicas científicas y de sus grupos de trabajo, así como otras Comisiones Técnicas Científicas externas que contribuyen al trabajo de la EFSA, se seleccionan sobre la base de su competencia y sus conocimientos científicos y de acuerdo con criterios objetivos y transparentes. Durante el proceso de selección también se examina los intereses declarados por los candidatos. Además, evaluadores externos independientes revisan la evaluación de las candidaturas de los miembros de las Comisiones Técnicas Científicas para garantizar que el proceso de selección sea coherente.

Los dictámenes científicos de la EFSA son el resultado de deliberaciones y decisiones colectivas, en las que todos los miembros tienen el mismo peso. Ningún experto puede ejercer una influencia indebida en las decisiones de la Comisión Técnica y se registran las opiniones minoritarias.