Aflatoxinas en los alimentos

Introducción

Las aflatoxinas son micotoxinas producidas por dos especies de Aspergillus, un hongo localizado especialmente en zonas con climas cálidos y húmedos. Puesto que se sabe que las aflatoxinas son genotóxicas y carcinógenas, la exposición a través de los alimentos debe mantenerse lo más baja posible. Las aflatoxinas pueden estar presentes en alimentos como cacahuetes, frutos secos, maíz, arroz, higos y otros alimentos secos, especias, aceites vegetales crudos y granos de cacao, como resultado de la contaminación fúngica antes y después de la cosecha. Varios tipos de aflatoxinas se producen de forma natural. La aflatoxina B1 es la más frecuente en los alimentos y una de las aflatoxinas genotóxicas y carcinógenas más potentes. La producen el Aspergillus flavus y el Aspergillus parasiticus. La aflatoxina M1 es un metabolito importante de la aflatoxina B1 en seres humanos y animales, que puede estar presente en la leche de animales alimentados con piensos contaminados con aflatoxina B1.

Últimos datos

La Comisión Técnica CONTAM de la EFSA evaluó los riesgos para la salud pública relacionados con la presencia de aflatoxinas en los alimentos. La Comisión Europea solicitó este trabajo a la luz de los debates en curso en el Codex Alimentarius sobre límites máximos de aflatoxinas en diferentes productos alimenticios. La última evaluación del riesgo completa de la Comisión Técnica CONTAM se realizó en 2007.

Está en marcha una consulta pública sobre el dictamen científico.

Hitos

2018  La Comisión Técnica CONTAM de la EFSA presenta una declaración sobre los posibles efectos en la salud humana de un aumento de los niveles máximos permitidos de aflatoxina en cacahuetes y productos procesados a base de cacahuetes. Utilizando las potencias cancerosas estimadas por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) en 2016, la Comisión Técnica estima que elevar el límite máximo podría aumentar el riesgo de cánceres inducidos por aflatoxina en los consumidores de cacahuetes y productos procesados a base de cacahuetes en un factor de 1,6 a 1,8.

2017  La EFSA se reúne con sus socios italianos para analizar el problema del cambio climático y las aflatoxinas, así como otras micotoxinas. La EFSA publica asimismo un vídeo sobre «Micotoxinas y cambio climático», en el que se destaca el modo en que los cambios de temperatura, la humedad, las precipitaciones y la producción de dióxido de carbono influyen en el comportamiento de los hongos y, consiguientemente, en la producción de micotoxinas. En el vídeo se presenta la investigación italiana sobre aflatoxina.

2013  La EFSA publica un Informe Técnico sobre las aflatoxinas B1, B2, G1, G2 en cereales y productos alimenticios derivados de cereales.

2012  Investigadores de la Universidad de Piacenza completan un proyecto de la EFSA sobre el posible aumento de la aflatoxina B1 en los cereales de la UE como consecuencia del cambio climático. Utilizaron datos sobre la aflatoxina B1 para desarrollar modelos predictivos, definir escenarios y crear mapas poniendo de relieve la posible contaminación futura de los cultivos de cereales. Los resultados ayudarán a fundamentar cualquier trabajo futuro realizado en este campo por la EFSA y dan una indicación de la posible aparición de contaminación alimentaria por aflatoxinas en la UE debido al cambio climático.

2009  La EFSA publica un dictamen científico sobre los efectos en la salud pública de un aumento del límite máximo de aflatoxinas totales de 4 µg/kg a 10 µg/kg permitido para los frutos secos distintos de las almendras, las avellanas y los pistachos (por ejemplo, nueces de Brasil y anacardos). Los expertos concluyen que la salud pública no se verá adversamente afectada al aumentar los niveles totales de aflatoxinas de 4 µg/kg a 8 o 10 µg/kg en el caso de todos los frutos de cáscara arbóreos. No obstante, los expertos de la EFSA insisten en sus conclusiones anteriores sobre la importancia de reducir el número de alimentos muy contaminados que llegan al mercado.

2007  La EFSA evalúa la posibilidad de un posible aumento de los riesgos para la salud de los consumidores si se permitieran límites más altos de aflatoxinas para las almendras, las avellanas y los pistachos. Aumentar los límites máximos actuales de la UE de 4 µg/kg de aflatoxinas totales en estos tres frutos secos a 8 o 10 µg/kg de aflatoxinas totales tendría efectos menores en la exposición alimentaria estimada, el riesgo de cáncer y el margen de exposición calculado. La Comisión Técnica llegó asimismo a la conclusión de que la exposición a las aflatoxinas procedentes de todas las fuentes alimenticias debía mantenerse en límites lo más bajos posible razonablemente porque las aflatoxinas son genotóxicas y carcinógenas.

2004 La Comisión Técnica CONTAM de la EFSA adopta un dictamen relacionado con la aflatoxina B1 como una sustancia no deseada en la alimentación animal. La Comisión Técnica CONTAM llega a la conclusión de que los actuales límites máximos de aflatoxina B1 en piensos para animales no solo ofrecen una protección adecuada frente a los efectos adversos para la salud en las especies animales diana, sino que también impiden la concentración indeseable del metabolito aflatoxina M1 en la leche. Entre sus recomendaciones, la Comisión Técnica recomienda vigilar la presencia de aflatoxina B1 en los piensos importados y de aflatoxina M1 en la leche.

Papel

La EFSA presta asesoramiento científico y evaluaciones del riesgo sobre las aflatoxinas a los gestores del riesgo de la UE para ayudarles a evaluar la necesidad de adoptar medidas normativas en relación con la seguridad de los alimentos y piensos contaminados con aflatoxinas. Concretamente, la EFSA está obligada a:

  • evaluar la toxicidad de las aflatoxinas en seres humanos y animales teniendo en cuenta toda la información toxicológica pertinente disponible;
  • evaluar la exposición de seres humanos y animales utilizando datos de incidencia, en particular, a partir de actividades de seguimiento en los Estados miembros de la UE;
  • considerar la exposición en grupos de población específicos, por ejemplo, lactantes y niños, personas que siguen dietas específicas;
  • considerar la exposición de diferentes especies animales, como animales de granja, peces y animales de compañía (mascotas y caballos);
  • hacer recomendaciones de investigación para recopilar nuevos datos sobre las aflatoxinas que permitan perfeccionar las evaluaciones del riesgo.

Marco de la UE

La legislación de la UE protege a los consumidores mediante:

  • el establecimiento de límites máximos de aflatoxinas en alimentos y piensos para garantizar que no son perjudiciales para la salud humana o animal;
  • el mantenimiento de los niveles de micotoxinas en un nivel tan bajo como sea razonablemente posible, ateniéndose a las buenas prácticas agrícolas, de almacenamiento y transformación recomendadas.

los límites máximos de aflatoxinas y otros contaminantes presentes en los alimentos se establecen en el Reglamento (CE) n.º 1881/2006 y sus modificaciones posteriores. En el Reglamento (CE) n.º  401/2006 se introdujeron disposiciones relativas a los métodos de muestreo y análisis para el control oficial de las aflatoxinas.

La Directiva 2002/32/CE establece los contenidos máximos de contaminantes, incluidas las aflatoxinas, permitidos en los piensos. Debido a la amplia variación de un año a otro y a la limitada transmisión de los alimentos a los piensos de las toxinas de Fusarium y la ocratoxina A, en la Recomendación 2006/576/CE se adoptó una estrategia en dos pasos para estas aflatoxinas.

Publicado

9 Marzo 2020
Scientific Opinion