Cambio climático y seguridad alimentaria

Introducción

El cambio climático plantea importantes retos para la seguridad alimentaria global. Los cambios a largo plazo que afectan a la temperatura, la humedad, las pautas de precipitaciones y la frecuencia con la que se producen los fenómenos meteorológicos extremos afectan ya a las prácticas de explotación agrícola, las cosechas y la calidad nutritiva de los cultivos destinados a la alimentación. La sensibilidad a los factores climáticos de los microbios, los microorganismos potencialmente productores de toxinas y otras plagas indican que el cambio climático puede influir en la aparición y la intensidad de algunas enfermedades transmitidas por vía alimentaria. Asimismo, las condiciones cambiantes pueden favorecer el establecimiento de especies exóticas invasoras nocivas para la salud humana y vegetal. El calentamiento del agua marina de superficie y el mayor aporte de nutrientes se traduce en la profusión de algas productoras de toxinas que provocan brotes de contaminación de alimentos marinos.

Las iniciativas globales orientadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas a escala regional para mitigar y adaptarse a las cambiantes condiciones climáticas repercutirán en las evaluaciones efectuadas por la EFSA sobre la seguridad de los alimentos y los piensos en relación con la salud y la nutrición humanas, la salud animal y vegetal y el medio ambiente.

Últimos datos

Un equipo internacional de científicos dirigido por la EFSA ha desarrollado una metodología para identificar y definir los riesgos emergentes para la seguridad alimentaria y de los piensos, la salud vegetal y animal y la calidad nutricional relacionada con el cambio climático. El enfoque, denominado CLEFSA («El cambio climático como factor impulsor de los riesgos emergentes para la seguridad de los alimentos y los piensos, las plantas, la salud animal y la calidad nutricional»), se describe en un nuevo informe, en el que se incluyen «hojas de puntuación» que caracterizan los posibles efectos del cambio climático en una amplia gama de cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria.

Está previsto celebrar un seminario web sobre el resultado del proyecto a finales de 2020.

Participaron expertos de las siguientes organizaciones e instituciones, así como coordinadores de importantes proyectos internacionales: Organización Mundial de Sanidad Animal, Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades, proyecto EuroCigua, programa GlobalHAB, Agencia Europea del Medio Ambiente, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, Centro Común de Investigación, Universidad de California, Universidad de Florencia, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Organización Mundial de la Salud, Organización Meteorológica Mundial, Consiglio Nazionale delle Ricerche.

Hitos

2020 La EFSA publica los resultados del proyecto CLEFSA, en los que se describe una metodología para caracterizar los posibles efectos del cambio climático sobre los riesgos emergentes en el ámbito de la seguridad alimentaria.

2018 La EFSA pone en marcha su proyecto CLEFSA (el cambio climático como factor impulsor de los riesgos emergentes para la seguridad de los alimentos y los piensos, las plantas, la salud animal y la calidad nutricional) y organiza una encuesta sobre el cambio climático a fin de recabar información sobre las cuestiones emergentes que pueden verse afectadas por el cambio climático

2018 La EFSA apoya a la Agencia Francesa para la Alimentación, el Medio Ambiente y la Salud y la Seguridad en el Trabajo (ANSES) y a la Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas (EPPO) en la organización de una conferencia sobre «El impacto del cambio global en la aparición de enfermedades y plagas fitosanitarias en Europa».

2017 Bernhard Url, Director Ejecutivo de la EFSA, presenta un vídeo de la EFSA sobre las micotoxinas y el cambio climático en una Conferencia Internacional en Roma y pone en marcha un proyecto sobre las mezclas de micotoxinas en los alimentos y los piensos, incluido el estudio de la influencia del cambio climático en la producción de micotoxinas.

2016 Científicos europeos conjugan esfuerzos para combatir los brotes de intoxicación alimentaria por ciguatoxina en España y Portugal.

2014 Se identifica el cambio climático como motor de la propagación de los caracoles manzana en los humedales del sur de Europa.

2013 La EFSA analiza los riesgos planteados los virus transmitidos a los vegetales por el pulgón blanco , bajo las condiciones actuales y un escenario de cambio climático de +2 ºC.

2012 La EFSA apoya el desarrollo de una herramienta destinada a predecir la producción y la propagación de las aflatoxinas en el maíz, el trigo y el arroz bajo diferentes escenarios de cambio climático.

2011 La EFSA celebra un coloquio científico sobre los riesgos fitosanitarios emergentes centrado en las «interacciones entre las plagas vegetales y el cambio global».

2008 Seminario conjunto EFSA-FAO-OMS Europa sobre el cambio climático y su impacto sanitario sobre la seguridad alimentaria y acuática y la nutrición.

Actividades

Las evaluaciones científicas de riesgos efectuadas por la EFSA y otros dictámenes científicos abarcan un amplio espectro de sectores relacionados con la cadena alimentaria. El cambio climático afecta a algunas de estas áreas, en particular la salud vegetal, la salud animal, los riesgos biológicos y los contaminantes.

Salud animal y vegetal

Una especie exótica (animal, vegetal o microorganismo) es aquella introducida como resultado de la actividad humana en una zona a la que no podría haber llegado por sí sola. Las especies exóticas invasoras pueden crear graves problemas al entrar en nuevos territorios, por ejemplo, plagas en la agricultura o vectores de enfermedades en la ganadería. El cambio climático es uno de los diversos factores (entre los que se incluye también la globalización del comercio, el crecimiento del turismo) que contribuye a su propagación y mutación.

El cambio climático es un factor consolidado en la aparición de nuevas plagas vegetales y el aumento de los riesgos de las plagas conocidas. La EFSA celebró un coloquio científico sobre las interacciones de las plagas de origen vegetal y los cambios globales en 2011, en el que se examinó el cambio climático como motor de nuevos riesgos fitosanitarios. Nuestros científicos han demostrado que el cambio climático ha sido un factor en la aparición de varios riesgos de plagas vegetales. Por ejemplo, concluimos que el caracol manzana plantea una amenaza para los humedales del sur de Europa, toda vez que los fenómenos meteorológicos extremos y las inundaciones (bajo la influencia de cambio climático) incrementan el ritmo natural de propagación de esta plaga a través de los ríos y los canales.

También pueden llegar nuevas plagas debidas al movimiento ligado al clima de organismos portadores de enfermedades (principalmente insectos y aves) conocidos como vectores. Por ejemplo, una evaluación realizada en 2013 examinó los riesgos planteados por virus transmitidos a las plantas por la mosca blanca. Nuestros científicos han elaborado modelos predictivos en el ámbito del posible establecimiento y propagación en las condiciones actuales y un escenario de cambio climático de +2 ºC. Los responsables políticos pueden utilizar estos resultados para definir el control y las medidas de adaptación.

Los vectores también transmiten enfermedades y virus a los animales con consecuencias nocivas para el ganado y la fauna. Los mosquitos mordedores del género Culicoides son portadores de la fiebre catarral ovina, una enfermedad vírica que afecta a ovinos, caprinos, bovinos y cérvidos. Hay pruebas de que los mosquitos se desplazaron hacia el norte de Europa desde África como consecuencia del aumento de la humedad y de la temperatura relacionado con el calentamiento global. El movimiento de las moscas, mosquitos y garrapatas que se alimentan de sangre es responsable de la propagación de la dermatosis nodular desde Oriente Medio hacia el sureste de Europa. La temperatura y la humedad son factores claves en la abundancia de estos vectores y en el riesgo de su ulterior propagación.

En nuestro trabajo sobre la salud de las abejas, los científicos de la EFSA iniciaron esfuerzos para desarrollar un modelo que permitiese evaluar los riesgos para las colonias de abejas melíferas derivados de la exposición a los plaguicidas en diferentes escenarios que combinan los factores de estrés e impulsores, incluida la influencia climática en la colonia de abejas melíferas. El modelo ayudará a aclarar la importancia relativa de distintos factores de estrés, por ejemplo, cómo influye el impacto de un plaguicida en la salud de las colonias en un clima cambiante. La recogida de datos (incluidos los datos climáticos acompañará el desarrollo del modelo.

Enfermedades

La transmisión de infecciones o enfermedades entre animales y humanos («enfermedades zoonóticas») es una fuente importante de riesgos para la seguridad alimentaria. Los factores medioambientales como la temperatura, las precipitaciones, los niveles de humedad y el suelo contribuyen a explicar la distribución y la supervivencia de bacterias como la Salmonella y el Campylobacter La presencia del norovirus (el «virus de los vómitos de invierno») en ostras provocada para escorrentías de colectores provocadas por tormentas e inundaciones graves también puede guardar relación con la creciente frecuencia de fenómenos atmosféricos extremos debidos al cambio climático.

Contaminantes

Las evaluaciones de los contaminantes ambientales realizadas por la EFSA incluyen varias toxinas presentes de forma natural provocadas por los hongos y el plancton. El aumento de la presencia de estas toxinas o su aparición en nuevas localizaciones geográficas se ha vinculado en algunos casos al cambio climático.

Algunas especies de hongos producen sustancias químicas denominadas micotoxinas, algunas de las cuales pueden ser muy tóxicas. Pueden afectar a la salud de las plantas afectadas e introducirse en la cadena alimentaria por vía de los alimentos y piensos contaminados (cereales, leguminosas, frutos secos). La temperatura y la humedad son factores importantes que influyen en el crecimiento de hongos, la infección de los cultivos y la toxicidad de las micotoxinas. El cambio climático se considera un factor impulsor de los cambios recientes por lo que se refiere a la presencia de micotoxinas en Europa.

Por ejemplo, las aflatoxinas son micotoxinas carcinógenas producidas por dos especies de Aspergillus, un hongo localizado en zonas con climas cálidos y húmedos. El aumento de las temperaturas y la humedad ligado al cambio climático ha contribuido probablemente a la aparición de las aflatoxinas en el sur de Europa a comienzos del año 2000, así como a su continua propagación hacia el norte a partir de ese momento. En 2012 la EFSA contribuyó a desarrollar una herramienta para predecir la producción y la propagación de las aflatoxinas en el maíz, el trigo y el arroz en virtud de diferentes escenarios de cambio climático. A su vez, las micotoxinas suelen presentarse en la naturaleza en mezclas, capaces de interactuar y aumentar los riesgos para los animales y los seres humanos. Nuestros científicos apoyan la investigación orientada a desarrollar enfoques flexibles para modelizar la evaluación del riesgo en el caso de las mezclas de micotoxinas. Esto incluye el estudio del impacto de las variables medioambientales relacionadas con el cambio climático (por ejemplo, temperatura, ataque de plagas, disponibilidad de nutrientes) en la producción de microtoxinas y su aparición en alimentos.

Las variables climáticas tienen también un impacto considerable en la presencia de fitoplancton. Estas algas marinas y de agua dulce constituyen una piedra angular de la alimentación de muchos peces y de otras especies marinas. Algunas, sin embargo, pueden ser muy tóxicas y provocar una intoxicación de los alimentos marinos. Una de ellas es la ciguatera, que suele estar presente en las zonas tropicales. Desde 2008, se han registrado varios brotes de toxicidad debida a la ciguatera en España (Islas Canarias) y en Portugal (Madeira) con el cambio climático como causa probable. La EFSA apoya a los socios nacionales que están recopilando datos sobre factores medioambientales (aumento de la temperatura, aumento de la salinidad), que afectan a la toxicidad de la ciguatera y elaborando modelos para predecir la floración, la acumulación en los peces y los futuros brotes utilizando diferentes escenarios climáticos. Además, es posible que el incremento de bacterias marinas autóctonas como el Vibrio, que pueden producir toxinas en los moluscos, se deba al aumento de las temperaturas y del agua del mar.

Las cianobacterias son bacterias que se forman de manera natural y que proliferan en agua dulce y en agua marina de superficie. Poseen una gama de propiedades nutricionales y se utilizan como complementos alimenticios «naturales». Sin embargo, algunas tienen propiedades tóxicas que se espera se multipliquen debido al calentamiento global y a otros factores ambientales, como la disponibilidad de nutrientes.

Proyecto CLEFSA

El proyecto de la EFSA sobre «El cambio climático como factor impulsor de los riesgos emergentes para la seguridad de los alimentos y los piensos, las plantas, la salud animal y la calidad nutricional» (CLEFSA) se desarrolló de 2018 a 2020. El proyecto CLEFSA contribuyó a aprovechar nuestras experiencias anteriores en las evaluaciones del riesgo relacionadas con el cambio climático y nuestras sólidas redes con socios nacionales e internacionales, la comunidad científica y otras partes interesadas sobre los riesgos emergentes y sus factores impulsores. También examinamos cuestiones identificadas en el contexto del proceso de identificación de riesgos emergentes de la EFSA.

El objetivo del proyecto CLEFSA era desarrollar métodos y herramientas para identificar y definir los riesgos emergentes relacionados con el cambio climático mediante:

  • la anticipación a largo plazo de múltiples riesgos emergentes utilizando escenarios de cambio climático;
  • el escrutinio de horizontes y la financiación en colaboración (crowdsourcing) con el fin de recopilar señales a partir de diversas fuentes de información;
  • la ampliación de la red de conocimientos a expertos de organismos internacionales de la UE y de las Naciones Unidas;
  • el diseño de herramientas de «análisis de decisiones tomadas sobre la base de múltiples criterios» para definir los riesgos en los alimentos, la seguridad de los piensos, las plantas, la salud animal y la calidad nutricional.

La red CLEFSA incluía expertos de instituciones internacionales, de la UE y de las Naciones Unidas, así como coordinadores de proyectos de envergadura de la UE relacionados con el cambio climático. El grupo ayudó a identificar problemas emergentes y a diseñar la herramienta de análisis de decisiones tomadas sobre la base de múltiples criterios. La EFSA ya había utilizado criterios para identificar riesgos emergentes y los había adaptado al factor impulsor específico del cambio climático.

En junio de 2020 publicamos un informe sobre los resultados del proyecto CLEFSA.

Papel

En virtud del artículo 34 del Reglamento de base 178/2002 por el que se crea la EFSA, el Órgano está obligado a:

  • identificar, evaluar y difundir información sobre cuestiones emergentes y garantizar la coordinación con las redes pertinentes y las organizaciones internacionales;
  • promover la identificación de las fuentes de datos y la recogida de datos o la generación de datos a la hora de abordar cuestiones prioritarias; y
  • evaluar la información recopilada e identificar los riesgos emergentes.

Entre los factores impulsores de riesgos emergentes figuran el crecimiento de la población, la globalización, la escasez energética y de recursos, la ralentización de la productividad agrícola, el aumento de la concentración de la cadena de suministro, la volatilidad de los precios, la cambiante evolución de las dietas y la aparición de cordones antimicrobianos.

El cambio climático es un factor motriz importante de los riesgos emergentes. Una amplia gama de estudios e informes examina el impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria, haciendo hincapié en las presiones que plantea el hecho de producir alimentos para una población humana en constante crecimiento. Ha disminuido la investigación científica y la política pública centrada en los retos futuros para la seguridad alimentaria y la calidad de la nutrición como consecuencia del cambio climático. La EFSA se plantea colmar parte de estas lagunas por medio de sus actividades en materia de riesgos emergentes.

Marco de la UE

La UE y los Estados miembros se han comprometido a transformar la economía europea en una economía caracterizada por la baja emisión de carbono y la eficiencia en términos energéticos de aquí a 2050, reduciendo las emisiones en un 80-95 % en comparación con los niveles de 1990. Además de reducir las emisiones de carbono y de combatir el calentamiento global, el marco de acción climática de la UE incluye estrategias a nivel nacional y de la UE para la adaptación al cambio climático. Varias de estas estrategias guardan relación con la seguridad de los alimentos y de los piensos, por ejemplo, el desarrollo de cultivos resistentes a la sequía, las nuevas infraestructuras de irrigación, la reorganización de los calendarios para la siembra, la utilización de fertilizantes adicionales.

Otras iniciativas importantes a nivel europeo incluyen:

  • La Plataforma Europea de Adaptación al Clima (Climate-ADAPT)es una asociación entre la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). La AEMA ha publicado también un amplio informe sobre los retos y las oportunidades que plantea la adaptación al cambio climático en el sector agrícola en Europa.
  • El Grupo de Consejeros Científicos Principales de la Comisión Europea (GCSA) es un elemento clave del Mecanismo de Asesoramiento Científico (SAM) que proporciona al Colegio de Comisarios dictámenes científicos independientes sobre cuestiones políticas específicas. El GCSA está elaborando un dictamen científico sobre un sistema alimentario sostenible de la UE que tendrá en cuenta los efectos sobre la salud relacionados con el cambio climático en Europa.
  • El Consejo Consultivo Científico de las Academias Europeas, compuesto por las Academias Nacionales de Ciencias de los Estados miembros de la UE, Noruega y Suiza, ha publicado recientemente un informe sobre el imperativo de la lucha contra el cambio climático en Europa, que ofrece oportunidades de adaptación para reducir el impacto del cambio climático y reducir los beneficios de la descarbonización.